4

Querida Sarah:

Estoy más tranquila que en días pasados, cuando tuve miedo. Eso me permite pensar con más claridad. No me gusta estar asustada. Lo paso muy mal. Nunca me ha gustado sentir terror gratuitamente, como por ejemplo viendo películas o leyendo libros. La vida ya es bastante aterradora y la sensación no es descolorida, o te llega de lejos, como viendo una pantalla, no. Es un frío que se siente en las venas, un desamparo desgarrador, una sensación de que todo va a ir a peor, haga lo que haga. Cuando todo va pasando y veo que no ocurre nada, entonces me voy tranquilizando, vuelve a latirme el corazón a pulsaciones normales, y poco a poco vuelvo a sentirme integrada en el paisaje, sin tener esa sensación angustiosa de flotar en el vacío. A todos nos ha ocurrido alguna vez, sentir entre el sueño y la vigilia, que todo se hunde. Pues es algo similar.Aunque quede un poso de desconfianza que te hace estar alerta.

Últimamente me ha dado por pensar, que soy un cuerpo sin piel. No hay nada que me proteja del exterior. Soy presa fácil de cualquier ataque. Me he vuelto permeable a cualquier sensación buena o mala. Suelen ser las malas las que más daño me causan, claro. Pero sentir cosas buenas sin piel, también puede llegar a doler mucho. Ese termostato que hace que sientas las alegrías con precaución, lo he perdido. Soy consciente de ello y procuro moderarme yo misma. No es que me haya vuelto desconfiada, pero demasiada alegría también puede herirme ya que si la dejo campar a sus anchas, ¿qué haré si luego me desilusiono? No quiero ni pensar lo que podría dolerme eso. Estoy sin piel…

He pasado la tarde ocupada en cosas banales. Pero como no tengo defensas, cualquier pequeño placer se me cuela dentro. Eso no está mal. Hundir los dedos en la tierra mojada, arreglar las hojas de las plantas, regarlas, son actos que no me van a herir. Sabes que a mí todas las plantas se me mueren. Pero espero que estas vivan. He estado tranquila apretujando tierra en las macetas, mientras la caída del sol me hacía entrecerrar los ojos.

También he estado pensando en tí, en tu silencio. Sarah, tú no hablas. Me hablas directamente, pero no oigo tu voz. Me hablas desde dentro y hacia dentro. A veces quisiera que te dirigieras a mí y me dijeras que estás ahí para lo que necesite. Con lo bien que hubiéramos estado tú y yo juntas, sucias de tierra y aguantando el sol… No te estoy reprochando nada. Sólo expresaba un anhelo.

Supongo que es necesario no oír demasiado mientras me acostumbro a estar sin piel y genero una nueva. He percibido que se ha formado una película invisible, como si fuera tul, en algunas partes de mi cuerpo. Ha empezado a crecer justo encima del esternón. Y también en la muñeca. Los pies, creo que serán lo último, ya que no paro de andar. El domingo andé y andé durante horas, sin rumbo fijo. Me iba marcando los objetivos conforme iba avanzando. Me sentí un poco ridícula al principio porque pensaba que era una tontería. Pero luego, me sentí bien. Conforme andaba más y más, mejor me sentía. Sólo me faltó un poco de lluvia, pero la meteorología no tiene porqué satisfacer mis deseos.

A pesar de ser un amasijo de carne sin protección, que late dolorosamente, no me estoy desenvolviendo mal del todo. Con el tiempo, saldrá una nueva piel, lo sé. Pongo mi empeño en ello. Y si puede ser bien dura, una capa impenetrable, mejor que mejor. Creo que ya he sentido bastante dolor, así que me gustaría no sentir más. Luego sé que me dará pena, y que me lamentaré de haber perdido sensibilidad, que evocaré aquella piel que sentía con dulzura. La nueva seguro será más insensible. Trabajaré para que no lo sea, ya que me he dado cuenta. Aunque no aseguro nada…

¿Te has dado cuenta de lo terrenal que soy? Sólo he hablado de mi organismo, nada más. Tal vez debería darle menos importancia, o dársela pero ignorarlo un poco más. Quizá debería ser más espiritual, más eterna. No sé… lo pensaré con detenimiento. Eso supondrá decir adiós definitivamente a muchas cosas con las que he vivido día a día durante todos estos años que estoy en el mundo. Supongo que pasarse al otro bando, menos preocupado por el cuerpo y las sensaciones, tendrá recompensas más dulces. Ya te lo contaré si lo descubro. Pero si tú sabes algo del tema, por favor, cuéntamelo. Ya sabes que no tengo miedo a preguntar lo que no sé.

Siempre tuya.

 

Advertisement
Publicado en on 18 agosto 2010 at 20:49  Dejar un comentario  

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://seencuentrabienestanarrando.wordpress.com/2010/08/18/4/trackback/

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.